Es Carlos Rubén Lezcano. El pliego debe pasar por la Legislatura. Es una jugada de alto impacto en el Ministerio Público Fiscal y en la política. Termina la etapa de Juan Manuel Delgado.

Cambio. Llaryora impulsa a un juez de Control como fiscal General de Córdoba: de quién se trata. El gobernador Martín Llaryora postulará al juez Carlos Rubén Lezcano como nuevo fiscal General de Córdoba. El pliego será presentado ante la Legislatura, destacando la elección de un jurista con más de 20 años de trayectoria. Lezcano, conocido por su bajo perfil, ha trabajado en casos sensibles que han afectado al peronismo local. Anteriormente, Llaryora promovió a otros funcionarios judiciales, pero esta elección se presenta como un movimiento político inesperado, ya que el actual fiscal, Juan Manuel Delgado, seguirá en el cargo hasta marzo de 2024. Lezcano es graduado de la Universidad Nacional de Córdoba y comenzó su carrera en 2002.

Martín Llaryora impulsará al juez de Control Nº 5, Carlos Rubén Lezcano, como fiscal General de la Provincia. El pliego ingresará a la Legislatura de Córdoba en las próximas horas.

Se trata de una señal hacia el corazón del Poder Judicial: esta vez, Llaryora se inclinó por uno de sus integrantes, con más de 20 años de trayectoria, y reconocido en el serpentario judicial por ser “prolijo” y “callado”.

Desde el Ministerio de Justicia que conduce Julián López se anunció la decisión. “El postulante cumple con los requisitos exigidos por la Constitución y las leyes respectivas”, escribieron en la red social X.

Lezcano es el juez que elevó a juicio la causa por el asesinato de Blas Correas. Allí tuvo a Alejandro Pérez Moreno como querellante, en representación de Soledad Laciar. Hace algunos meses, hizo lo propio con la causa contra el exconcejal Guillermo Kraisman por el robo de mercadería en un supermercado.

Ambas causas, de distintas relevancia pero con impacto político, terminaron con condenas. Es una lectura política, no jurídica: son casos que incomodaron profundamente el peronismo de Córdoba.

Luego de impulsar a Jessica Valentini para el Tribunal Superior de Justicia y a Alejandro Pérez Moreno para una de las fiscalías generales adjuntas, Llaryora se inclinó por un hombre de la Justicia. Lezcano llegó a Tribunales a principio de siglo, en el marco de la “emergencia judicial” decretada en 2002 por José Manuel de la Sota.

La jugada del gobernador afectará el tramo final del mantado del actual fiscal General, Juan Manuel Delgado, quien tiene estadía asegurada en el puesto hasta marzo del año que viene. Es inédito que se trate el pliego de un sucesor mientras quien debe ser reemplazado, en este caso Delgado, ocupa el cargo.

De hecho, en el Ministerio Público Fiscal advierten que una designación temprana del próximo fiscal General dejaría al actual titular del cargo con poco margen de acción.

Bajo perfil

La falta de fotos públicas de Lezcano es una muestra de su personalidad: de bajísimo perfil y alejado de la rosca judicial, aunque un “funcionario del sistema que conoce el día a día de la investigación penal”; es decir justo lo opuesto a Delgado en ese aspecto.

Se formó en la escuela pública: hizo el secundario en el Colegio Deán Funes, en Nueva Córdoba, y se recibió de abogado en la Universidad Nacional de Córdoba. La arqueología penal de Córdoba recuerda que tras recibirse, trabajó con Luis Juez en distintas causas penales.

Sin embargo, cuando el Gobierno provincial solicitó a la Legislatura, el 25 de junio de 2003, que prestara acuerdo para convertir al abogado Lezcano en juez de Control, los colegas se distanciaron para siempre.

Por ini4g

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