La sentencia inhabilita de por vida a la expresidenta para ejercer cargos públicos. Será detenida en los próximos días
La Corte Suprema de Argentina ha puesto punto final a la carrera política de Cristina Kirchner. Este martes, el máximo tribunal dejó firme la condena a seis años de cárcel e inhabilitación de por vida para ejercer cargos públicos dictada en tribunales inferiores contra la expresidenta por una causa de corrupción. El fallo impide a Kirchner presentarse como candidata a diputada bonaerense en las elecciones del próximo 7 de septiembre, tal y como había anunciado, y hace saltar por los aires la campaña electoral. La líder de la oposición peronista quedará detenida en los próximos días. Debido a su avanzada edad, 72 años, se prevé que evitará la cárcel y cumplirá su pena en arresto domiciliario.
La condena contra Kirchner en la conocida como Causa Vialidadse remonta a sus años como presidenta de Argentina, entre 2007 y 2015. La Justicia la declaró culpable de perjudicar al Estado argentino al conceder de manera irregular medio centenar de obras públicas a un empresario amigo, Lázaro Báez, en la provincia patagónica de Santa Cruz, cuna del kirchnerismo. Según los tribunales, Báez retribuía “los beneficios indebidamente obtenidos” mediante negocios espurios con “las empresas familiares de la expresidenta”.
Los tres jueces de la Corte optaron por desestimar todos los recursos presentados y confirmaron así el fallo de la Cámara de Apelaciones. Fue una decisión unánime que rompió una regla no escrita del máximo tribunal, la de evitar fallos de alto impacto político durante los procesos electorales. Los tiempos se aceleraron tras el anuncio de la candidatura de Kirchner como diputada provincial. De haber podido competir, las encuestas le garantizaban una banca que la habría blindado de una detención al otorgarle fueros.
La expresidenta tiene cinco días hábiles, que vencen el próximo miércoles, para presentarse ante el Tribunal Oral Federal 2 y quedar detenida. Debe fijar domicilio para cumplir su sentencia.
Nunca un presidente argentino terminó preso por corrupción con una condena ratificada por la Corte Suprema. Carlos Menem cumplió casi seis meses de arresto domiciliario en 2001 por la venta ilegal de armas a Croacia y Ecuador, por aquel entonces bajo embargo internacional, pero la Corte nunca trató su caso. Menem finalmente quedó libre y murió 20 años después siendo senador.
“Justicia. Fin”, celebró el presidente argentino, Javier Milei, a través de las redes sociales a los pocos minutos de conocerse la resolución judicial.
