Con un simple mantenimiento podés hacer que el aparato funcione como nuevo, consuma menos energía y dure más. No necesitás contratar a nadie: solo unos minutos y algunos cuidados básicos.

Con la llegada del calor, el aire acondicionado se convierte en un aliado indispensable. Pero para que rinda al máximo es fundamental mantenerlo en buenas condiciones. La clave está en limpiar los filtros, que son los encargados de retener polvo, polen y bacterias. Cuando se tapan, el aparato trabaja forzado, enfría menos y gasta más electricidad.

Paso a paso para limpiar los filtros

Desenchufá el equipo: antes de cualquier manipulación, asegurate de desconectarlo de la red eléctrica para evitar accidentes.

Abrí la tapa frontal: levantala con cuidado para acceder a los filtros, que suelen estar a la vista, justo detrás del panel.

Retirá los filtros: son rejillas finas con un marco plástico. Extraelos con cuidado para no dañarlos.

Limpiá la primera capa: usá un trapo seco o un cepillo suave para quitar el polvo superficial.

Lavá con agua fría: enjuagalos debajo del grifo, sin usar jabón ni detergentes, ya que pueden dañar el material.

Dejalos secar al aire: nunca los seques al sol ni con secador. Es importante que estén completamente secos antes de volver a colocarlos.

Reinstalalos y cerrá la tapa: asegurate de que queden bien ajustados y encajados antes de volver a enchufar el equipo.

Cada cuánto hacerlo

Si lo usás solo en verano, limpialo dos veces al año (antes y después de la temporada).

Si también lo usás como calefacción en invierno, lo ideal es hacerlo cada tres meses.

Como resultado, con esta limpieza gratuita y sencilla, el aire acondicionado enfriará más rápido, consumirá menos energía y evitarás que se acumulen gérmenes y malos olores.

Por ini4g

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