La normativa provincial se alineó con la nacional para exigir título de grado universitario y para establecer el 2028 como plazo máximo para que los profesionales de pregrado actualicen su formación.

El sistema de salud de Córdoba atraviesa una transformación estructural que impacta directamente en la seguridad de los pacientes y en la jerarquización de sus profesionales.

Tras la aprobación de la ley 11.053, la provincia se alineó con la normativa nacional para establecer un nuevo estándar: a partir de octubre de 2025, la fonoaudiología sólo puede ser ejercida por quienes posean un título de grado universitario.

Este cambio normativo busca elevar la calidad prestacional en áreas sensibles como la audición, el lenguaje y la fonoestomatología. Para garantizar la transición, el Colegio Profesional de Fonoaudiología de Córdoba ha reorganizado sus matrículas, definiendo con claridad qué puede y qué no puede hacer cada profesional según su formación académica.

El requisito de las 2.600 horas de formación

La ley es tajante al definir los alcances de la profesión. Para obtener la matrícula plena, el título debe acreditar una formación de al menos cuatro años y una carga horaria mínima de 2.600 horas.

«Resultó necesario adecuar las matrículas otorgadas a las categorías que prevé la nueva legislación», explica la licenciada Lorena Crespo, presidenta del colegio profesional. Esta medida asegura que quienes diagnostiquen e intervengan en patologías complejas cuenten con el respaldo científico y académico que sólo otorga una licenciatura.

Un límite temporal para la actualización profesional

La situación más compleja recae sobre quienes poseen títulos intermedios o de pregrado emitidos por instituciones como la Universidad Nacional de Córdoba. Si bien podrán seguir desempeñándose en tareas de colaboración y ayuda bajo supervisión, tienen una fecha de vencimiento legal: el 1° de diciembre de 2028.

Si para ese entonces no han alcanzado el título de grado, perderán la habilitación para ejercer en el territorio cordobés. Este «ultimátum» legal busca que toda la comunidad fonoaudiológica de la provincia se profesionalice bajo los mismos estándares de alta competencia.

Tres categorías para organizar el padrón

Para brindar transparencia al sistema, el colegio implementó tres niveles de matrícula.

Habilitante: para licenciados, con autonomía total en prevención, diagnóstico y tratamiento.

Especial: para graduados en planes de estudio anteriores a 1990, con incumbencias específicas en rehabilitación y audiometrías.

Transitoria: para títulos de pregrado, cuyo rol es exclusivamente de asistencia y apoyo técnico.

Seguridad para el paciente a un clic de distancia

Ante este nuevo escenario, la verificación del profesional se vuelve un paso fundamental para los pacientes. El Colegio Profesional de Fonoaudiología de Córdoba dispone de una herramienta digital para consultar la legitimidad de cada especialista.

Ingresando al sitio www.cpfc.org.ar/padron, los usuarios pueden chequear si el fonoaudiólogo que los atiende posee la matrícula vigente y si su categoría le permite realizar la práctica solicitada. Esta base de datos es la única garantía oficial para evitar el ejercicio ilegal o fuera de incumbencia.

Por ini4g

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